Friday, April 29, 2005

Delirios de madrugada

Tengo una vida algo normal, los mismos quehaceres de siempre, la misma monotonía de siempre, pero nunca faltan esos pequeños inconvenientes que hacen poner todo de cabeza, y que tal vez son los detalles que le dan el toque que se necesita para saber que uno esta vivo porque irremediablemente tiene que sobrellevar esos problemas, para que la monotonía no se vea tan golpeada.

Son las 5:00 a.m. y estoy aquí con el gran desvelo de siempre, pensando en mil cosas, haciendo planes, unos que tal vez se den, otros que tal vez no, pero que se el puede hacer cuando pasan y pasan las horas y uno se mantiene en el mismo estúpido letargo que nunca acaba. Tal vez me toca una de drácula, que se esconde cuando sale el sol y sale de noche cuando este se oculta. Tendré que optar por hacerme llamar Marquesa de Sade y empezar a matar doncellas sin que nadie me vea, o tal vez Lilith como la vampiresa que dicen que fue la primera esposa de Adán. ¿Qué tal?

A esta hora pasan por la mente mil sandeces, tonterías, pero también vienen hermosos recuerdos a la cabeza, y si no son hermosos, la hora hace percibirlos así. Cosas y personas que se añoran, momentos que una vez pudieron pasar de volada por nuestras vidas pero que ahora solo quedo fundida en una palabra: recuerdo.

¡Qué hermoso es recordar las cosas buenas!... Obviamente, porque las malas queremos desterrarlas de la vida de un tajo, ¿Cierto? Se los digo yo que he pasado por bastantes malos ratos… ¡Uy y que ratos!... Desde pequeña me ha tocado lidiar con problemas. Eso es lo malo de crecer en ambientes llenos de adultos, porque te hacen madurar prematuramente y no se deja que las cosas se sepan a su debido tiempo. Y que si la infidelidad del padre, que si se fue y no ha llegado, que si lo llama mucho una mujer, que si dijo que se iría de viaje tal sitio y se fue a otro… No no no, definitivamente eso no es asunto de los pequeños. Ahora me pregunto yo… ¿Qué hago hablando de esto? Vieron, esto es lo que hace la hora, yo estaba pendiente de una cosa, empiezo a escribir y sale algo que no tiene nada que ver… pero bueno para terminar la idea anterior les recomiendo que cuando tengan hijos no los carguen de sus problemas, que bastante tienen ellos con sus problemas de niños, que en esa edad son bastante complicados… ¿o me van a decir que crecer es fácil? Los malos ratos, los problemas, los momentos dolorosos son esas cosas de la vida que te hacen crecer como persona, madurar, saber lo que se quiere y lo que se busca, lo que nos fortalecen el alma y nos hacen percibir que no siempre es recomendable cruzar ese camino que todo nos lo pinta hermoso, sino que para valorar las cosas, y alimentar nuestro espíritu muchas veces tenemos que cruzar esos caminos espinosos y definitivamente, lo que aprendemos de ellos nunca podremos desterrarlas de un tajo de nuestras vidas, es difícil pero para aprender tenemos que vivir nuestros propios errores y sufrirlos en carne propia, porque nadie aprende de fracaso ajeno…

Ahora son las 5:18 a.m. y yo continúo escribiendo ¿Qué les puedo decir? Realmente soy persona de poco escribir, porque me gusta todo decirlo de frente cuando lo pienso, pero a veces no nos queda otro medio como desahogarnos, yo tal vez este aquí tratando de llamar a Morfeo que me abandonó en esta noche, o sin buscar mucha excusa debe ser el mal de amor que me tiene toda desvelada… si les contara lo que me está sucediendo nunca terminaría, así que se los dejo para otra ocasión.

Siempre pensé que los que escribían sus cosas en un documento de pc estaban locos, y ahora yo estoy haciendo lo mismo, ¿Será que estoy de manicomio y no me he dado cuenta?... sea como sea, el sueño nada que me acompaña y a mi me salen las letras en este teclado casi por inercia, mientras espero a que se terminen de bajar mis amadas canciones de Bach y Pachabel… los conciertos de Brandenburgo, esos que escucho cuando necesito la paz que tan escasa está últimamente en mi vida.

Son las 5:36 a.m. y yo buscando en el cofre de las pasitas una canción que no me haga llorar, mientras miro flores marchitas y veo como se apaga la noche, resignada al abandono de Morfeo… Decido irme antes de que la luz del sol derrita mis pupilas y el delirio de la madrugada termine de enloquecerme…


Música para la hora: Air – Bach