Monday, August 01, 2005

A un angel remoto.

Más allá de la vida queda una esperanza que se aferra a lo infinito…
La sublime poesía que se queda en unos labios cerrados, casi mudos.
La dulzura de miradas que no se desvanecen con el tiempo,
Ni se acaban con la lluvia ni los arrasa el viento…

La mágica voz que retumba como eco melodioso entre mis sienes…
Que danza y descansa entre cielo abierto y paz dormida.
Buscando sonreír en el mar inmenso con una nostalgia sublime,
Y anclando en cada nube un sueño de embeleso…

Entre mis ojos se cuelan, cada uno de tus dulces recuerdos…
Cuando gota a gota brotan mis lágrimas de cristal amargo.
Mientras en cada una de mis letras se escurre cautiva tu ausencia,
Que me arranca y envenena con preguntas vacías cada espacio…

Hoy no hay paz que abrace mi vida ni que apague la luz de tu historia…
Alas blancas te abrió el cielo inmenso, amándote con su transparencia.
Para que en cada trémula faceta de los luceros, tus sonrisas colgaras,
Iluminando de norte a sur, de polo a polo todas mis penas…

No mitigan las horas, por más que intento, el dolor de tu partida…
Tus murmullos son como campanadas en pleno corazón.
La noche se aleja con suspiros anhelantes, en silencio inerte,
Mientras se ahoga un sueño y se despierta un temor…

He de extrañarte de aquí a los confines del universo…
Miles de palabras nunca dichas para ti, sellan mi boca.
Aunque cada pensamiento vuela entrelazado a tu último aliento,
Y se ahoga en la eterna melancolía de nunca más poderte mirar…